Tal vez sea porque soy papá desde hace poco, pero desde el inicio del comercial el llanto del bebé me provocó una gran angustia. El saber que tu hijo o hija sufren y que poco puedes hacer por remediar ese sufrimiento es suficiente para volverte loco. Y el final del video es una bofetada. “Miles de madres de países en desarrollo enfrentan esta decisión a diario”. Pero como no lo vemos, no lo asumimos como realidad cercana.
Basta de pedir a Dios que ayuda a esa gente. ¿Qué puedes hacer tú en concreto?

