En el mundo de las ideas también hay tragedias griegas; a mayor la fama, mayor el error intelectual. Karl Marx erró como profeta cuando predijo que el salario obrero nunca aumentaría. Un error comparable fue el de Max Weber, el llamado padre de la sociología. Para Weber, los asiáticos estaban condenados a la pobreza por sus religiones demasiado espirituales.

El budismo, hinduismo, confucionismo y taoísmo eran creencias que ponían la vida espiritual por encima de lo material y que llevaban a sus fieles a pensar más en el otro mundo que en el actual. En la India, las vacas eran reverenciadas y aprovecharlas para salir del hambre, impensable. La idea de Weber tuvo una larga vigencia, a pesar del desarrollo de un Japón que nadie entendía muy bien. Los convencidos no eran solo occidentales. Los mismos chinos comunistas culpaban a Confucio por el atraso de su país.

Curiosamente, hoy vivimos una ola de espiritualidad asiática. Algunos viajan a la India para sentarse a los pies de algún faquir, otros asisten a conferencias de gurúes itinerantes, compran sus libros o le hacen una especie de cirugía plástica a su catolicismo injertándole creencias orientales, como la reencarnación. Un abanico de valores espirituales, comunitarios y ecológicos domina la escena.

El consumismo sigue reinante, pero algo avergonzado. Nadie ha llegado a plantear la eliminación del dinero, como hizo el Che Guevara en Cuba —la experiencia fue un desastre—, pero el viento que sopla viene cargado de una lluvia de críticas al materialismo y a la avaricia, y de prédicas a favor de valores solidarios e incentivos morales, rebautizados como “responsabilidad social”.

El error de Weber ahora es patente, las economías asiáticas lideran el crecimiento económico mundial. Y, gracias a recientes estudios, empezamos a descubrir por qué se equivocó el sabio.

Resulta que la verdadera religión de Asia no era ni tan espiritual ni tan de otro mundo, sino muy de este mundo: el dios asiático resulta ser el dinero.

Cuando una encuesta mundial de Reuters-Ipsos preguntó si el dinero era el mejor signo del éxito, el 69% de los chinos y coreanos y el 67% de los indios respondieron sí. En Estados Unidos, Europa y Canadá fue al revés: la gran mayoría contestó no, prefiriendo otros valores de la vida.

Según otras encuestas, China, India, Tailandia y Vietnam están entre los países más corruptos del mundo. ¿Será que el atraso peruano se debe a un exceso de espiritualidad?

(Richard Webb)

Foto: Our Funny Planet
Tags Blogalaxia:
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Tagged with:
 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Additional comments powered byBackType