
Puede que formes parte de un banco que necesita explicar a clientes (o posibles clientes) cómo pedir un préstamo. Deciden entonces publicar un folleto donde se explique el proceso en forma clara y detallada. El diseñador te dice “mira, te queda más bonito en letras cursivas”; un compañero lo ve y opina “creo que sería mejor con letras más grandes” y tu jefe “busca algo que no sea común”. Vaya tarea. ¿Qué elegir? una investigación realizada por Hyunjin Song y Norbert Schwarz muestra que la solución, como en muchas otras cosas, es también la más sencilla: tendrás más éxito si informas a tus clientes las cosas con un tipo de letra sencillo y fácil de leer.
El trabajo realizado por Song y Schwarz (If it’s hard to read, it’s hard to do – en formato PDF) muestra que la forma cómo percibimos la información puede ser influida dramáticamente por la complejidad del tipo de letra usada. Así, determinaron que un tipo de letra sencillo hacía que los lectores se sintieran más impulsados a seguir las instrucciones brindadas.
La hipótesis inicial de ambos investigadores proponía que el conseguir personas dispuestas a seguir un régimen de ejercicios dependería de cuánto pensaban ellas que la rutina duraría. Es decir, cuanto más largo fuera percibido el ejercicio, las personas estarían menos dispuestas a realizarlo. Song y Schwarz analizaron dos grupos de muestra; al primer grupo se le entregó una hoja en donde los ejercicios estaban descritos en un tipo de letra simple (Arial) y al segundo otra hoja con el mismo texo pero en una letra más difícil de leer (Brush).

Los resultados fueron sorprendentes: aquellos que leyeron la rutina en letras más difíciles de leer calcularon el tiempo que les duraría hacer los ejercicios en el doble de tiempo que aquellos que los leyeron en el tipo de letra más clara. Huelga decir que fueron los primeros los que más tendían a tomar la rutina de ejercicios descrita.
Pero el experimento no quedó allí. Song y Schwarz siguieron el mismo proceso pero esta vez con una receta de sushi. Aquellos que leyeron la receta en Arial estimaron el tiempo de preparación en 5.6 minutos, mientras que los que la leyeron en Brush estimaron 9.3 minutos. Los resultados eran los mismos.
Conclusión: si quieres convencer a un cliente o a un auspiciador en algún tipo de tarea, descríbesela usando un tipo de letra sencillo. Pero además debes usar palabras sencillas para estructurar las oraciones. De esta manera el esfuerzo cognitivo de tu lector será menor y tu tasa de aceptación tenderá a aumentar.

