“Trabajar desde casa”. ¿Suena bien, no? imagina que podrías hacer lo que te gusta, con tus hijos -si los tienes- jugando al lado, cumpliendo la cantidad de horas que tú mismo designes, y si así lo quieres, trabajar todo el día en piyama. Pareciera demasiado bueno para ser verdad. Y es que así es: es irreal. No hay nadie que haga todo eso y a la vez tenga éxito (ni siquiera Donald Trump lo hace). Se trata de conjugar dos mundos totalmente distintos, con formas distintas de comportamiento. ¿Es imposible entonces? tampoco.

Hay que llegar a un punto medio. El trabajar desde casa y mantener un comportamiento profesional requiere no sólo mucha autodisciplina, sino mucho tacto. El sueño descrito arriba, en la realidad, se topa con la pila de ropa sucia que hay que meter a la lavadora, con los pañales sucios de tu retoño, con los pedidos de ayuda para los quehaceres… y al contrario de lo que uno imagina, no trabaja con camisa y pantalón, sino que te pasas todo el día con la misma ropa con la que dormiste, terminas bañándote en la tarde y usando tu ropa sólo unas horas antes de dormirte. Entonces, se hace necesario establecer ciertas pautas que te ayuden a aproximarte a ese sueño que quieres lograr.

Vístete apropiadamente

Un gran problema es la ropa apropiada para trabajar en casa, o la falta de ella. Pero así como es cierto lo de “eres lo que comes” también lo es que eres lo que vistes. Pero ¿por qué no puedo sentarme a trabajar en piyama? ¿afecta mi trabajo? pues sí. El modo en que te vistes en la mañana determina psicológicamente el transcurrir de tu día. Si te vistes apropiadamente, como si fueras  a tu propia oficina en otro local, te sentirás mejor contigo mismo y serás más productivo. Uno no sólo se viste para el resto, sino para uno mismo. Sea que trabajes en casa o que estés enfermo, levántate y cámbiate. Arreglarse para el día con algo que no tiene que ser demasiado elegante ni tampoco demasiado informal, es algo que tiene que ver no tanto con el resto de gente, sino con nosotros mismos. Mientras mejor nos sintamos, más productivos seremos.

Programa tus llamadas

Si trabajas en casa no puedes poner excusas para no contestar el teléfono al primer timbrazo. Es indipensable programar con antelación el cómo vas a recibir las llamadas. Haciéndolo así, te asegurarás de tener siempre a mano los documentos necesarios, papel y lapicero, y de paso disminuir el tiempo que pases buscando cosas. Eso dejará una mejor impresión en tu cliente. No es muy profesional que, mientras estás al teléfono, vayas al lavatorio, abras la llave del agua para evitar el ruido de fondo, te deshagas de los restos de comida y jales la cadena.

Revisa dos veces tus correos electrónicos

El revisar dos veces un correo electrónico antes de enviarlo hace la diferencia entre un mensaje cualquiera y uno profesional. Si además de tu trabajo tienes que preocuparte de que no se queme la comida y de evitar que tu pequeño meta los dedos en el tomacorriente, esta doble revisión evitará que envíes un mensaje que diga que has asesorado a “servicios púbicos”. Claro, no hay modo de asegurarte de estar 100% libre de errores, pero el trabajar en casa implica que puedas distraerte fácilmente y que lo que envíes pueda contener algo de caos. Revisa siempre lo que has dicho y cómo lo has dicho.

No trabajas solo, aunque así lo creas

Hay que saber manejar dos de las fuerzas más fuertes que afectan a quienes trabajan en casa: las tareas diarias del trabajo y aquellos que viven contigo. Es todo un problema, sin importar si son niños o tus compañeros de departamento (“problema” por no decir “frustrante”). Para ello hay que comunicar lo que pasará con antelación y establecer reglas. Por ejemplo “¡Voy a tener una llamada a las 10:30, por favor, no me interrumpan hasta que termine!”. Será mucho mejor que gritar “¡Es una llamada de trabajo!” mientras tapas la bocina del teléfono. Y las reglas serán útiles para comunicarte con tu familia: “Si me necesitan mientras estoy escribiendo, por favor esperen con paciencia a que termine. Trataré de finalizar lo que estoy haciendo y ver qué necesitan” o “si hay una emergencia mientras estoy al teléfono, he puesto unos post-it al costado de la mesa de la mesa para que escriban qué es lo que necesitan”. Es mejor dejar esto claro, a menos que quieras ser el ogro de la oficina… en tu propia casa.

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Foto: FWJ
(Adaptado de Forbes)
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One Response to 4 tips para trabajar mejor en casa

  1. Liria says:

    Lo de la vestimenta, es psicológico e influyente. Yo he tenido temporadas de trabajo en casa y me quedaba con el pijama, sin peinar.

    Me llegué a deprimir. Y aprendí que trabajar en casa, se debe considerar tan igual que sentarse la oficina de otra empresa.

    Buen post, me gustó.

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